(Escrito el 30 de marzo de 2010)
Pasadas las parlamentarias y la consulta de los partidos Conservador y Verde sobre candidatos presidenciales, aparece como único ganador el uribismo y su vinagre receta de gobierno, seguridad democrática, cohesión social y confianza inversionista. Proyecto cuya continuidad se palpa hasta en la manera vergonzosa en que su clon repetirá la fórmula. Y como un único perdedor la población cuya mayoría alienada por este esperpento ideológico criollo, parece aceptar cándidamente su degradada realidad.
Por eso hay afán de elecciones y con fraude o sin él, un sector minoritario de la sociedad lo refrendará con el voto. Todos los candidatos y candidata a la presidencia han manifestado sin tapujos que seguirán su política. Hasta el del Polo ha expresado su simpatía por la seguridad democrática, una estrategia de guerra que ha impuesto un pensamiento de derecha en la sociedad. Quienes aspiran ser las más fieles copias se apuran a clonar al jefe ya que el tiempo de elecciones apremia.
Y lo más seguro es que habrá más de lo mismo que hemos vivido en 8 años. Desempleo, pobreza generalizada, desplazados, carencia de un sistema de seguridad social que brinde acceso a un buen sistema de salud y educación, etc. Así que quien gane gana todo lo que caracteriza al uribismo: no solo la ideología neoliberal que ha garantizado enormes ganancias a los más ricos, los bancos, las trasnacionales, grupos económicos, sino también el fraude (compra de votos), la ilegitimidad institucional, la parapolítica, los falsos positivos, etc.
No se puede argumentar que fue la compra de votos, el fraude, la intimidación armada, el clientelismo, la utilización de medios y recursos públicos por funcionarios estatales a favor de candidatos y candidatas afines al proyecto uribista, lo que garantizó el triunfo. Pues todo ello ha estado ligado a la historia del poder en Colombia. Tampoco importa que la denuncia del fraude y compra de votos la haya hecho, entre otros, la OEA a través de la Misión de Observación Electoral (MOE). Estos hechos ilegítimos son la prueba irrefutable de que el Estado en Colombia para existir se sirve de la mafia y el paramilitarismo como aliados esenciales del proyecto político, económico y social de derecha que ha gobernado al país.
Lo sorprendente del engaño y manipulación política, no es la candidez con la que un pueblo mayoritariamente alienado la acepta, sino la inconsecuencia política de quienes se dicen opositores al régimen que la reproduce y los clones que la van a repetir. Los candidatos de oposición, desde Gustavo Petro del lánguido Polo Democrático, hasta los de centro e independientes como Antanas Mockus y Sergio Fajardo, no tienen sino un mensaje: ir a unas elecciones donde de partida se conoce qué proyecto es el ganador, así como quienes son los perdedores: la democracia y un pueblo cuya mayoría alienada acepta como naturales su pobreza, desempleo y exclusión.
Carece de todo valor ético y moral denunciar y calificar estas elecciones como fraudulentas, sucias, viciadas, corruptas por la ingerencia de mafias y paramilitares (caso PIN, aunque no el único), como lo han hecho con vehemencia los candidatos de oposición y enseguida actuar como si nada pasara. Es un engaño mayor y una gran falsedad afirmar que el único camino posible para cambiar el régimen ilegítimo de los falsos positivos, el cohecho, el fraude y los crímenes de Estado es participar en elecciones fraudulentas y compradas.
¿No hay otras alternativas políticas distintas a las de participar en unas elecciones que sólo servirán para legitimar el régimen uribista? Claro que las hay y los candidatos de la oposición lo saben, pero su inconsecuencia política, su incoherencia y falta de honestidad les impide estar a la altura del momento histórico que vivimos: declarar la falta de garantías para participar en estas elecciones y llamar a la abstención consciente o voto castigo contra un régimen
que solo existe por su capacidad para violar la norma, hacer fraude y usar la violencia para perpetuarse en el poder.
La abstensión política también es posible en Colombia, y ese es el reto para el demócrata, el independiente y el izquierdista. Juntos podemos enviar el mensaje de que aún hay dignidad en una amplia franja del pueblo que se niega a hacer parte del corrupto circo electoral. ¿Habrá algún candidato de la llamada oposición que lo considere posible o sólo los mueve el deseo de conquistar la silla presidencial?
MOVILICÉMONOS PUEBLO
miércoles, 7 de abril de 2010
lunes, 15 de junio de 2009
EL VIRUS AUV2 O GRIPE POLITIQUERA
(12 mayo del 2009)
El circo de la política arde como las hogueras medievales usadas en los sacrificios de herejes, impíos y brujas. Como almas atormentadas van y vienen los candidatos y candidatas que buscan conquistar la silla presidencial. El festín electoral, cada vez más álgido, multiplica el virus AUV2 o gripe politiquera. Ya su antecesor, el AUV1, contagió una gran parte de la sociedad entre 2002 y 2006. Este virus mutable que ataca y contagia a cuanto político oportunista y partido débil se encuentre, ha llegado incluso al mismo Polo Democrático Alternativo que creía uno estaba inmunizado contra la gripe polítiquera. Pero tal inmunidad no existe en política.
Por recovecos, tv, radio, medios escritos e Internet se anuncian elecciones, candidatos, consultas y recolección de firmas. Hasta el Referendo, instrumento vital de la democracia, terminó en patología política a través de la referenditis. Se lo utiliza como una especie de ágora o libro sagrado que todo lo resuelve: referendo por la reelección del creador de la Seguridad Democrática; del agua como derecho colectivo y público; para imponer la cadena perpetua a los violadores de menores de edad; por la dignidad y las garantías laborales. No faltará quien proponga el Referendo de la felicidad y la democracia: ¿cree usted que las y los colombianos somos el pueblo más feliz y democrático del mundo?
Esta gripe politiquera o virus AUV2, se extiende como mancha de aceite a todos los partidos, seudo partidos y movimientos sociales. Los del gobierno como el partido de la U y Cambio Radical (qué adefesio), para sólo mencionar dos de los más comprometidos con la parapolítica, la corrupción, el cohecho, etc., y que aspiran a la presidencia, se ufanan de ser legítimos herederos y creadores de la Gran Idea: la Seguridad Democrática. Por eso arden por escuchar la declinación de la aspiración a una segunda reelección del progenitor de la Gran Idea, Álvaro Uribe Vélez. A empellones buscan el guiño de su mentor, que les ha dicho: hijo mío, hija mía, haz de la Seguridad Democrática política de Estado e infinita en caso de que yo no pueda ser reelegido. La duda del alma los tiene penando.
Abrazados a la política de Seguridad democrática, aclamada como lo máximo que se conoce en historia política reciente por propagandistas de Palacio y cuanto pregonero hay en este país, hasta los que se declaran independientes como el quinteto integrado por ex alcaldes y ex ministra, Sergio Fajardo, Lucho Garzón, Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Marta Lucía Ramírez reafirman ciegamente su voluntad al gran invento. Todos, incluyendo a Gustavo Petro, que cuando más ha dicho que la quiere sin falsos positivos, han afirmado en cuanto evento se presentan que mantendrán y continuarán la Seguridad Democrática sin el más mínimo intento por desenmascararla y denunciar lo que realmente es: una estrategia de guerra dirigida a preservar intereses económicos de las elites colombianas y las transnacionales, que ha causado la mayor expropiación de tierras de la historia reciente, el mayor desplazamiento y el más execrable crimen masivo contra miles de inocentes usando bandas paramilitares, hoy supuestamente desmovilizadas. Lo demás son millones de dólares en propaganda, vigilancia al más bajo nivel, montajes judiciales a contradictores políticos, compra de votos, silenciamiento de los disidentes y crímenes.
El Polo también está contagiado de gripe politiquera. La renuncia de uno de sus principales fundadores, Lucho Garzón, quien finalmente decidió no seguir condicionándolo a sus posturas ideológicas del llamado centro para irse a buscar la presidencia desde la pantalla y las alianzas al centro, es decir, hacia la derecha, confirman el síntoma que padecemos. Ha demostrado, sí, más consecuencia política que Gustavo Petro, otro de los contagiados del virus gripal. Pero para que el Polo sea una alternativa de izquierda real, debe superar su estado de división y retomar la iniciativa política enlodada por el desgaste interno a que lo han llevado sus dirigentes. Situación que no exonera de responsabilidad al ex alcalde y el senador.
Por eso ni la retirada de Lucho Garzón ni el regreso del hijo pródigo, Gustavo Petro, que se la ha pasado, a parte de las contundentes denuncias en el Congreso, chantajeando y saboteando decisiones mayoritarias todo el tiempo, como recientemente lo demostró con el II Congreso, cambiarán de momento el estado de agonía del Polo. Lo que ha pasado con el partido sólo sirve para hacerle el juego a quienes desde el poder apuestan porque no seamos una alternativa de izquierda real. ¿Por qué no fueron capaces Petro, Garzón y sus seguidores de aceptar ser minorías dentro de un partido de izquierda? ¿Por qué decidió Petro a último momento inscribirse como candidato a la consulta interna? ¿No había más cupo para tanto candidato de centro en el espectro político? ¿Por qué hoy cree que hay garantías y ayer no? En esencia ambos son el tipo de líder dispuesto a administrar el poder a través de gobiernos de centro como quiere la elite económica y política de Colombia y Washington. Que todo cambie para que nada cambie.
Va a ser difícil parar el contagio del virus AUV2. Lo más probable es que la epidemia continúe durante los próximos 4 años, bien sea a través del creador, AUV1, o como virus mutado e inmune a la crítica, a la realidad social y política que vive la mayoría en Colombia. Un Manuel Santos, Felipe Arias, Germán Vargas, o cualquiera de los llamados quinteto del centro (que pudo ser sexteto) es, en el fondo, la misma cepa.
Para que el PDA sea el antídoto, la vacuna contra el virus AUV2 se requiere un vuelco que es casi como una revolución política interna, pero hoy la realidad y debilidad interna indican otra cosa. Un vuelco y reorientación a fondo del PDA demanda mucha iniciativa política, unidad interna y dirección. Pero no hay la suficiente dosis ideológica y unidad política que se requiere para revertir la hegemonía política. Carlos Gaviria Díaz, liberal radical y demócrata más probo que Petro, Garzón y el centro juntos, la va a tener difícil para que derrotemos al padre de la Gran Idea y sus herederos. Esta vez parece que tampoco puede ser, no se dan las circunstancias y factores adversos, contradicciones y egos terminaron imponiéndose para que el Polo continúe semiparalizado, sin iniciativa y sin posibilidad de ser la alternativa radical y diferente a lo que impone el momento, el dilema de que continúe AUV2 y la Seguridad Democrática. No hay que hacerse ilusiones, pero hay que dar la batalla.
Oto Higuita, 12 mayo del 2009
Movilicémonos Pueblo
El circo de la política arde como las hogueras medievales usadas en los sacrificios de herejes, impíos y brujas. Como almas atormentadas van y vienen los candidatos y candidatas que buscan conquistar la silla presidencial. El festín electoral, cada vez más álgido, multiplica el virus AUV2 o gripe politiquera. Ya su antecesor, el AUV1, contagió una gran parte de la sociedad entre 2002 y 2006. Este virus mutable que ataca y contagia a cuanto político oportunista y partido débil se encuentre, ha llegado incluso al mismo Polo Democrático Alternativo que creía uno estaba inmunizado contra la gripe polítiquera. Pero tal inmunidad no existe en política.
Por recovecos, tv, radio, medios escritos e Internet se anuncian elecciones, candidatos, consultas y recolección de firmas. Hasta el Referendo, instrumento vital de la democracia, terminó en patología política a través de la referenditis. Se lo utiliza como una especie de ágora o libro sagrado que todo lo resuelve: referendo por la reelección del creador de la Seguridad Democrática; del agua como derecho colectivo y público; para imponer la cadena perpetua a los violadores de menores de edad; por la dignidad y las garantías laborales. No faltará quien proponga el Referendo de la felicidad y la democracia: ¿cree usted que las y los colombianos somos el pueblo más feliz y democrático del mundo?
Esta gripe politiquera o virus AUV2, se extiende como mancha de aceite a todos los partidos, seudo partidos y movimientos sociales. Los del gobierno como el partido de la U y Cambio Radical (qué adefesio), para sólo mencionar dos de los más comprometidos con la parapolítica, la corrupción, el cohecho, etc., y que aspiran a la presidencia, se ufanan de ser legítimos herederos y creadores de la Gran Idea: la Seguridad Democrática. Por eso arden por escuchar la declinación de la aspiración a una segunda reelección del progenitor de la Gran Idea, Álvaro Uribe Vélez. A empellones buscan el guiño de su mentor, que les ha dicho: hijo mío, hija mía, haz de la Seguridad Democrática política de Estado e infinita en caso de que yo no pueda ser reelegido. La duda del alma los tiene penando.
Abrazados a la política de Seguridad democrática, aclamada como lo máximo que se conoce en historia política reciente por propagandistas de Palacio y cuanto pregonero hay en este país, hasta los que se declaran independientes como el quinteto integrado por ex alcaldes y ex ministra, Sergio Fajardo, Lucho Garzón, Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Marta Lucía Ramírez reafirman ciegamente su voluntad al gran invento. Todos, incluyendo a Gustavo Petro, que cuando más ha dicho que la quiere sin falsos positivos, han afirmado en cuanto evento se presentan que mantendrán y continuarán la Seguridad Democrática sin el más mínimo intento por desenmascararla y denunciar lo que realmente es: una estrategia de guerra dirigida a preservar intereses económicos de las elites colombianas y las transnacionales, que ha causado la mayor expropiación de tierras de la historia reciente, el mayor desplazamiento y el más execrable crimen masivo contra miles de inocentes usando bandas paramilitares, hoy supuestamente desmovilizadas. Lo demás son millones de dólares en propaganda, vigilancia al más bajo nivel, montajes judiciales a contradictores políticos, compra de votos, silenciamiento de los disidentes y crímenes.
El Polo también está contagiado de gripe politiquera. La renuncia de uno de sus principales fundadores, Lucho Garzón, quien finalmente decidió no seguir condicionándolo a sus posturas ideológicas del llamado centro para irse a buscar la presidencia desde la pantalla y las alianzas al centro, es decir, hacia la derecha, confirman el síntoma que padecemos. Ha demostrado, sí, más consecuencia política que Gustavo Petro, otro de los contagiados del virus gripal. Pero para que el Polo sea una alternativa de izquierda real, debe superar su estado de división y retomar la iniciativa política enlodada por el desgaste interno a que lo han llevado sus dirigentes. Situación que no exonera de responsabilidad al ex alcalde y el senador.
Por eso ni la retirada de Lucho Garzón ni el regreso del hijo pródigo, Gustavo Petro, que se la ha pasado, a parte de las contundentes denuncias en el Congreso, chantajeando y saboteando decisiones mayoritarias todo el tiempo, como recientemente lo demostró con el II Congreso, cambiarán de momento el estado de agonía del Polo. Lo que ha pasado con el partido sólo sirve para hacerle el juego a quienes desde el poder apuestan porque no seamos una alternativa de izquierda real. ¿Por qué no fueron capaces Petro, Garzón y sus seguidores de aceptar ser minorías dentro de un partido de izquierda? ¿Por qué decidió Petro a último momento inscribirse como candidato a la consulta interna? ¿No había más cupo para tanto candidato de centro en el espectro político? ¿Por qué hoy cree que hay garantías y ayer no? En esencia ambos son el tipo de líder dispuesto a administrar el poder a través de gobiernos de centro como quiere la elite económica y política de Colombia y Washington. Que todo cambie para que nada cambie.
Va a ser difícil parar el contagio del virus AUV2. Lo más probable es que la epidemia continúe durante los próximos 4 años, bien sea a través del creador, AUV1, o como virus mutado e inmune a la crítica, a la realidad social y política que vive la mayoría en Colombia. Un Manuel Santos, Felipe Arias, Germán Vargas, o cualquiera de los llamados quinteto del centro (que pudo ser sexteto) es, en el fondo, la misma cepa.
Para que el PDA sea el antídoto, la vacuna contra el virus AUV2 se requiere un vuelco que es casi como una revolución política interna, pero hoy la realidad y debilidad interna indican otra cosa. Un vuelco y reorientación a fondo del PDA demanda mucha iniciativa política, unidad interna y dirección. Pero no hay la suficiente dosis ideológica y unidad política que se requiere para revertir la hegemonía política. Carlos Gaviria Díaz, liberal radical y demócrata más probo que Petro, Garzón y el centro juntos, la va a tener difícil para que derrotemos al padre de la Gran Idea y sus herederos. Esta vez parece que tampoco puede ser, no se dan las circunstancias y factores adversos, contradicciones y egos terminaron imponiéndose para que el Polo continúe semiparalizado, sin iniciativa y sin posibilidad de ser la alternativa radical y diferente a lo que impone el momento, el dilema de que continúe AUV2 y la Seguridad Democrática. No hay que hacerse ilusiones, pero hay que dar la batalla.
Oto Higuita, 12 mayo del 2009
Movilicémonos Pueblo
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